P. 129°. 1° Sesión extraordinaria. 15-12-2011 en la que se modificó la ley 25191 del registro nacional de Trabajadores Rurales y empleadores
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Sesión del 15-12-2011 en la que se modificó la ley 25191, del Registro Nacional de Trabajadores rurales y empleadores

 

Sr. Forte.- Señor presidente: sin duda estamos avanzando en una ley muy importante, que venía postergada y que realmente la merecen nuestros compañeros de laburo, los trabajadores rurales.

Lástima, y qué paradoja, que después de tanto tiempo venimos a discutir una ley para los que laburan a la intemperie y de sol a sol y nos tenemos que estar escondiendo de noche, a la madrugada, por miedo a las expresiones populares. La verdad que es una paradoja bastante negativa para mi gusto, señor presidente.

Es una ley que como ya dijo otro diputado de mi bancada vamos a acompañar en general. El radicalismo está convencido que tenemos que avanzar en los derechos que les corresponden y también formalizar mediante una ley muchos beneficios que de hecho están teniendo los trabajadores rurales.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 1ª de la Honorable Cámara, profesora Norma Amanda Abdala de Matarazzo.

Sr. Forte.- Señora presidenta: sin duda para los pequeños y medianos productores de la Argentina el trabajador agropecuario o rural no es ni más ni menos que un amigo, un compañero de laburo con el que se comparten muchísimas cosas, penas, alegrías, trabajos y demás. Por eso vale la pena venir a desmentir lo que por ahí se dice de que reciben maltrato o que hay trabajo en negro. Por ahí es cierto. No venimos a decir que está todo bien, pero sí queremos señalar que el hecho de que existan las excepciones, que haya trabajo en negro, que el trabajador no viva tan dignamente como merece, es culpa de la patronal; pero muchísima culpa tiene también el Estado por estar ausente al momento de controlar que su gente viva de manera digna. Cuando alguien no cumple las leyes debe haber un Estado que lo obligue a cumplirlas.

En varios medios de comunicación totalmente objetivos, que no distorsionan la información y se expresan sin ningún sentimiento o corrimiento ideológico o propagandístico, como Página 126, 7, 8, se ha señalado que por culpa de las patronales o de los gremios o de la burocracia el empleado rural es el peor pago. Es cierto, el empleado rural hoy no percibe grandes salarios, y podría estar gozando de un 37,5 por ciento de aumento de convenio colectivo de trabajo entre la patronal y los empleados, pero no es así porque el Ministerio de Trabajo no homologa más que un 25 por ciento. Entonces, si el empleado rural no recibe el aumento que se merece el culpable es este gobierno, que se dice nacional y popular. No busquen culpables en otro lado.

Me impresiona que en este ámbito parlamentario no se pueda parlamentar, que no podamos discutir en razón de la urgencia por aprobar leyes después de ocho años de gobierno. Acá se están escondiendo por la eliminación del Renatre y la persecución a un gremio. Se dice que hay persecuciones ideológicas, revanchismos y egoísmos, y esto tiene mucho de verdad. Se sospecha que hay mucha bronca acumulada, y esto es grave, ya que un gobierno debe unir posiciones y no dividir al pueblo argentino. De todas formas, ello forma parte de otra discusión.

Lo peor, señora presidenta, es que detrás de ese revanchismo, de esa supuesta venganza, terminamos contradiciendo los mensajes de la presidenta de la Nación. Yo le creo cuando dice que no gobierna para las corporaciones, pero lamentablemente tiene un bloque oficialista que viene a legislar para ellas.

Partir al gremio en cuatro pedazos no afecta a los pequeños y medianos productores, que podrán tener uno, dos o cinco empleados. Las grandes corporaciones, que en muchos casos son multinacionales, amigas del gobierno y subsidiadas por él, tienen entre doscientos y trescientos empleados. Aquí tenemos amigos que provienen del gremialismo y explicarán estas cuestiones mejor que yo.

En una empresa rodeada por dos sindicatos, el trabajador puede hacerse más fuerte y defender sus derechos; pero no sucede lo mismo cuando se los divide entre cuatro, cinco, seis u ocho sindicatos. Cuando las cosas son más difíciles para el trabajador, son mucho más fáciles para el patrón.

Reitero: el bloque oficialista viene a legislar para las grandes corporaciones. Detrás de ese disfraz se viene a convalidar esa hermosa amistad; ya no se dicen “señora presidenta” y “señor presidente dela UIA”, ahora se dicen “Cristina” y “Vasco”. Entonces, si son amigos de unos no pueden ser amigos de los otros, porque eso es incompatible.

Alguna vez se dijo “Al enemigo, ni justicia”. Ya nos olvidamos de eso. En un gobierno peronista mucho más cercano, se dijo “Ramal que para, ramal que cierra”.

Y ahora, en otro gobierno peronista, se viene a decir: “Gremio que no es adicto, gremio que no es leal, gremio que desaparece.” (Aplausos.)

 
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